miércoles, 26 de mayo de 2010

La importancia de llamarse Diego

Pieza clave en la transición democrática de México, figura relevante en el PAN, hábil líder senatorial, abogado de renombre y ex candidato presidencial, Fernández de Cevallos es una referencia obligada en la vida nacional.


Además de una aguda inteligencia, su inclinación a ser directo, franco y bronco, le ha valido a Diego Fernández de Cevallos el reconocimiento a su brillantez dentro de la política mexicana y el mundo de la abogacía pero también el cuestionamiento por ser un hombre de poder que lo demuestra y lo hace sentir.

Al legendario líder del PAN le cae como anillo al dedo aquello de que es “ave de tempestades” por el papel que ha jugado en la política mexicana, por sus litigios en los que presuntamente recurrió al tráfico de influencias, por su influjo, autoridad y poder en los regímenes priístas y panistas y por su contribución a la gobernabilidad actual.

En su actuación como diputado federal y ex candidato presidencial del blanquiazul despuntó y ganó notoriedad en el escenario político nacional, pero se le acusó de ser el legitimador del gobierno de Carlos Salinas de Gortari y declinar a su aspiración para que ganará Ernesto Zedillo Ponce de León.

Se le ha acusa también de cultivar el poder en su favor, de litigar en contra del Estado, de abrir carreteras animado por el amor y de tener fuerte presencia y poder de decisión en el gabinete del presidente Felipe Calderón.

Lo que no se le refuta al Jefe Diego es que es uno de los grandes impulsores del cambio en México, el que permitiría abrir el camino a la civilidad democrática con base al diálogo de las distintas fuerzas políticas, la construcción de instituciones que hoy rigen en lo electoral y que, al paso de los años, permitió al PAN llegar al poder.

La importancia de Diego Fernández de Cevallos dentro de Acción Nacional, y en las últimas tres décadas en la política mexicana, radica en los momentos críticos de la transición y de ciertos episodios del desarrollo democrático del país.

El malestar manifestado hacia su persona no tiene ahora mayor fundamento, con todo es un personaje muy importante dentro del blanquiazul, fuera de éste y en el gobierno. No por nada el también poderoso líder de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, lo califica como “hombre clave para la gobernabilidad democrática”.

Amado u odiado, reconocido o no, su paradero incierto y ausencia es del más alto impacto en el devenir del país, y quienes hayan conspirado en su contra saben bien del efecto de su acción.



PERSONAJE DE COYUNTURA

Nacido en una familia de abolengo panista, una vez concluida su licenciatura en Derecho, a Diego Fernández de Cevallos le sonrió la fortuna al iniciar sus actividades profesionales en la abogacía al lado de Manuel Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional, lo que también le equivalió conocer y entrar a la política de grandes ligas.

“Para la transición a la democracia en México se requirió de actores relevantes, tanto del antiguo y totalitario régimen como de aquellos que estaban tocando la puerta del poder, y uno de esos personajes fundamentales es Fernández de Cevallos, quien ayudó a crear piso para nuevas instituciones y para que ese cambio no fuera accidentado”, afirma el analista político Federico Berrueto.

Resalta que el abogado panista no es ahora personaje por la coyuntura, sino un personaje clave de la política mexicana que abono en gran parte a que la transición democrática en México no se hiciera a través de la ruptura de la legalidad, sino a través de ellas.

“El que México haya podido consolidar una democracia y que haya ocurrido de manera pacífica y a través de reformas legales, en buena parte es resultado de un grupo de mexicanos que destacaron, y de manera importante Diego Fernández de Cevallos”, considera en entrevista Federico Berrueto.

La influencia política que ha ganado al interior del PAN la ha cultivado desde 1959, año en que empezó su militancia en ese partido, quien lo hizo diputado federal en la LV Legislatura.

Bajo la dirigencia nacional de don Luis H. Álvarez, Acción Nacional nombró a Diego Fernández como coordinador de los diputados del partido en la segunda mitad del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, y sus correligionarios y homólogos del PRI le pusieron su actual mote del Jefe Diego, pues ya se notaba su influencia política al ser negociador del PAN con el entonces presidente.

Esas fechas fueron el inicio de la actual figura controversial de Fernández de Cevallos, debido a que en su posición en San Lázaro apoyó y acompañó numerosas iniciativas de ley presentadas por el presidente del PRI.

La animadversión de la izquierda mexicana hacia Fernández de Cevallos surgió en ese periodo como legislador, ya que le adjudican la legitimación del gobierno de Salinas de Gortari, al que se le acusó de llegar al poder por medio de un fraude electoral en perjuicio de Cuauhtémoc Cárdenas.

En su papel como coordinador parlamentario de los panistas, Fernández de Cevallos fue decisivo porque dio su aval a la quema de los paquetes electorales de la elección presidencial de 1988, documentación que presuntamente comprobaba el fraude en las urnas en favor de Salinas de Gortari; además, es ubicado como operador de las concertacesiones ocurridas en ese régimen.

Marco V. Herrera, analista político, sostiene que el papel de Fernández de Cevallos en el sistema político mexicano no se puede entender sin hablar de la coyuntura de momento, porque si se le ve de otra manera o como un personaje de partido político, “siempre va haber algo que esté mal”.

En entrevista, afirma que en su papel como negociador del PAN con el gobierno de Carlos Salinas, tomó decisiones de coyuntura, lo que en su momento fue calificado como una traición por parte de otros panistas.

“Ha estado en decisiones muy polémicas, pero en el entendido, de él, de que fueron por el bien del país y por el bien del sistema político de ese momento, aunque no haya sido favorable a los ojos del partido, del grupo político o de la oposición”, refiere el analista político.

A su vez, Andrés Ponce de León Rosas, investigador de la Dirección de Estudios Políticos de la Fundación Rafael Preciado, sostiene que el papel de negociador del Jefe Diego con el salinismo respondió a la concepción del entonces dirigente nacional Luis H. Álvarez y de diferentes actores políticos del PAN, en el sentido de que —entre otras cosas—, la administración de Carlos Salinas de Gortari tenía grandes problemas de legitimidad, además de que era un gobierno de facto.

“El PAN ha demostrado después de 70 años la disposición a dialogar en su lucha contra las peores formas del régimen autoritario; de Diego Fernández se recuerdan sus posturas como negociador con Salinas en torno a las complicaciones electorales de 1988, creo que la evaluación de esa posición y de esa disposición a dialogar con las diferentes fuerzas y el gobierno tienen que reconocerse y por la construcción de instituciones para el México de hoy”, considera en entrevista el investigador de la Fundación Rafael Preciado.

EL PICO DE ORO

Sin duda alguna, el Jefe Diego es uno de los impulsores del cambio político-electoral y uno de los pilares de la modernización del país, pues con su posición de diputado negociador se aprobó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la privatización de la banca y las reformas a los artículos 27 y 130 constitucionales, reformas que a la postre han sido de las más importantes en la última década.

Por sus posiciones políticas y su implacable y ácida oratoria, el Jefe Diego fue postulado candidato presidencial del PAN en 1993 para enfrentar a Cuauhtémoc Cárdenas del PRD y Luis Donaldo Colosio del PRI, y tras el asesinato de éste, a Ernesto Zedillo Ponce de León.

Debido a su extraordinaria oratoria y su bravuconería, durante la campaña presidencial de 1994 integrantes del Consejo Nacional del PAN apodaron a Diego Fernández de Cevallos como Pico de Oro.

Mal hablado y ególatra en esos tiempos, el candidato presidencial panista decidió pisar en junio de 1994 Ciudad Universitaria —donde concluyó su carrera de Derecho—,y fue recibido por una muchedumbre con todo tipo de improperios.

De igual manera, Diego Fernández de Cevallos fue el principal protagonista del primer debate entre candidatos presidenciales que se transmitió por televisión, y del cual Federico Berrueto opina que eso generó que se incrementará la simpatía a su persona, pero que en su momento se magnificó y se prestó a especulaciones cuando, después del debate cara a cara, el aspirante del PAN disminuyó su presencia mediática.

En esa elección presidencial el Jefe Diego quedó en segundo lugar, debajo de Ernesto Zedillo. Enseguida, fue acusado de haber metido freno a su campaña para facilitar el triunfo del último presidente priísta.

OMNIPRESENTE

Tras su paso como candidato presidencial el prestigio del político albiazul se acrecentó a pesar de que durante el sexenio del último presidente priísta su presencia pública fue menor, aunque llegó a ser mencionado para competir para otros puestos de elección popular.

Tras enfrentamientos ideológicos con quien sería el primer presidente emergido del PAN, Vicente Fox, Fernández de Cevallos ocupó uno de los cargos más relevantes de su vida política, el de senador de su partido en el periodo 2000-2006, donde fue coordinador de los legisladores de Acción Nacional y en dos ocasiones presidente de esa soberanía.

En la vieja casona de Xicoténcatl el Jefe Diego cosechó el poder que había cultivado por años en el PAN, en el escenario político y en la abogacía. En el Senado demostró su inteligencia y refinamiento político, y desde ahí ha hecho sentir su poder.

Debido a su posición como legislador y socio en su despacho de abogados con el primer ex procurador General de la República panista en el sexenio de Ernesto Zedillo, Antonio Lozano Gracia, el político del PAN fue acusado de incurrir en presunto tráfico de influencias para ganar litigios en favor de personajes incómodos para la vida pública, empresas y empresarios de dudosa reputación.

El bufete del Jefe Diego logró asestar en el año 2000 un gran golpe a la arcas públicas al lograr que la Secretaría de Hacienda reembolsara mil 800 millones de pesos de impuestos a una poderosa empresa de productos frutícolas.

Entre sus escándalos figura su presunto nexo con la clínica donde murió el Señor de los Cielos, y líder del Cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes, y de la casa funeraria donde velaron sus restos.

Fue centro de un escándalo en 1993 al recibir más de 60 mil metros cuadrados de terrenos en Punta Diamante en Acapulco, Guerrero, de manos del gobernador priísta Francisco Ruiz Massieu, cuñado de Carlos Salinas.

Con todo su extenso bagaje, que puede ir de lo virtuoso en la negociación y hasta lograr polarizar a muchos sectores de la sociedad, lo cierto es que Diego Fernández de Cevallos es un líder de Acción Nacional y referente en el México de hoy al haber aportado muchos esfuerzos en la transformación de nuestro sistema político.

“Parte de la malquerencia que tiene Diego Fernández dentro y fuera del PAN, es que se trata de una persona que se expresa sin ninguna reserva y en ese sentido puede antagonizar o molestar. Tiene un rol destacado en la negociación, y además muchas veces hace ostensible esta condición”, afirma Federico Berrueto.

En un ejercicio de retrospectiva, el analista político destaca el papel de Fernández de Cevallos para dar fin al ejercicio priísta de las llamadas concertacesiones; es decir, aquellos resultados electorales que se ignoraban y que en la mesa de negociaciones se resolvía mediante una situación distinta a la elección, comicios que, afirma, eran muy dudosos a partir de las ineficiencia de los instrumentos electorales.

El director del Gabinete de Comunicación Estratégica resalta que, posterior a lo anterior, el político panista fue pieza clave en todos los cambios constitucionales para la creación de instituciones electorales que dieron vida al actual Instituto Federal Electoral (IFE) y otras legislaciones que hoy rigen en lo electoral, lo que “fue un proceso bastante exitoso”.

“Diego Fernández de Cevallos es un personaje muy importante por muchas razones, lo primero es haber sido candidato presidencial, haber sido líder del Senado a lo largo del sexenio de Fox, y no deja de ser un político con una enorme autoridad dentro del PAN, fuera de éste y en el Gobierno”, subraya Federico Berrueto.

A su vez, el analista político de Grupo Public, Marco V. Herrera, puntualiza que con la actual circunstancia por la que atraviesa el Jefe Diego queda claro es que el panista es un jugador “extremadamente” importante en el escenario político.

Resalta la posición del coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, quien describe a Fernández de Cevallos como “un hombre clave y siempre preocupado por la gobernabilidad democrática”.

“Ahí está la relevancia de Diego Fernández de Cevallos, porque ha sido un hombre pragmático, es un hombre de poder y queda demostrado en este momento que lo tiene, que lo sabe usar y lo sabe aplicar; creo que una de las cosas que queda muy clara es que ha sido un político de coyuntura”, considera.

Marco V. Herrera sostiene que si el Jefe Diego no hubiera tomado las decisiones políticas que lo hacen polémico “quien sabe donde estaría el país”, y sobre todo en un mundo donde “nuestros políticos se han abaratado por tener sólo una posición política, lo que los hace políticos de medio pelo”.

Si bien no tiene un cargo público, es tal el poder político y de conexiones del hoy desaparecido que no lo necesita para demostrar su poder y hacerse sentir. Sus influencias en el Gobierno de Felipe Calderón son tales que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, fue una recomendación del Jefe Diego, así como el procurador general de la República, Arturo Chávez Chávez.

De Diego Fernández de Cevallos se pueden decir muchas cosas, pero una de ellas es que es un actor fundamental en el desarrollo democrático del país, por lo que su desaparición demanda una movilización de Estado para dar con su incierto paradero, debido a que su circunstancia es de alto impacto en la vida nacional.

Al respecto, “es claro que es una figura pública, independientemente de cualquier consideración ideológica que nos defina, se ha ganado el respeto de actores de la vida nacional, y por eso quien lo haya afectado sabe quien es Diego Fernández de Cevallos”, subraya Andrés Ponce de León, investigador de la Fundación Rafael Preciado.

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